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"Innovar o
Morir: El reto para el Director de Sistemas"
por A. Cota y M. González
En un mundo en el que cada vez existe mayor competencia,
nuestras organizaciones se ven obligadas a innovar para mantener
su competitividad. Pero: ¿qué quiere decir "innovar"?
y ¿cómo puede el Director de Sistemas apoyar
la innovación en su organización?
En su sentido lingüístico, innovar significa
hacer o introducir cosas nuevas. Sin embargo, desde la perspectiva
organizacional, también debería significar "dejar
de hacer algunas cosas que hemos venido haciendo hasta ahora".
El problema en ambos casos es: ¿cuáles cosas?
Podría pensarse que por el hecho de estar contínuamente
evaluando tecnologías de información el Director
de Informática o Sistemas es innovador por naturaleza.
Claro, esto le brinda algunas ventajas cuando de cambiar se
trata, pero hay de "innovación" a "Innovación".
Por ejemplo, algo como una actualización de software
o hardware es importante y hasta necesario hacerlo de cuando
en cuando, pero ¿qué valor le aporta a la organización?
y ¿qué tan importante es con respecto a otros
usos posibles de los recursos?
Quizá la "Innovación" que
estamos buscando es aquella que mejor apoya a nuestra organización
en sus procesos productivos e inclusive le permite transformarse.
El Director de Sistemas puede participar en al menos dos
tipos de Innovación dentro de su organización:
"Innovación Tecnológica" e "Innovación
de Negocio". Ambas son necesarias para la organización
y pueden ser hasta determinantes para su supervivencia.
Innovación Tecnológica significa, entre otras
cosas, evaluar e implantar las mejores tecnologías
para apoyar a nuestra organización. Innovación
de Negocio significa evaluar y cambiar los procesos críticos
y la forma en que la organización genera valor. Para
esto último es necesario, por lo tanto, conocer a fondo
nuestra organización, además de conocer la tecnología
y saber "vender las ideas" dentro de nuestra organización.
El caso ideal para el Director de Sistemas es cuando por
el hecho de introducir una nueva tecnología, la organización
puede hacer las cosas en una nueva forma y eso le agrega valor
o expande la cantidad de productos o servicios ofrecidos por
la organización. Por el contrario, el peor caso es
cuando la tecnología se convierte en un "elefante
blanco" que nadie entiende, nadie usa, y además
costó un montón de dinero que se podía
haber empleado en cosas mejores.
Así pues, el Director de Sistemas debe ser sensible
no sólamente a la tecnología, sino también
a su negocio y al impacto que la tecnología tendrá
sobre aquellos que la utilizarán.
He aquí algunas sugerencias para facilitar la innovación:
- Empezar con proyectos cortos, de alta visibilidad
- Introducir las nuevas tecnologías en una población
pequeña de usuarios
- Involucrar a usuarios con alta disposición al cambio
- Conseguir "patrocinadores" que pertenezcan a
la alta Dirección de la organización
- Reconocer los errores
- Aprender de los errores
¿Suena difícil? Puede serlo. Peor aún,
si no estamos pensando en innovar, seguramente alguien más
(dentro o fuera de nuestra organización) ya lo está
haciendo. Grave sería que nuestra competencia fuera
mejor que nosotros por haber innovado a tiempo. Peor aún
sería que no nos diéramos cuenta y acabemos
diciendo, parafraseando a cierto pseudo-filósofo: "todo
iba bien, hasta que empezó a ir mal".
En consecuencia, cabe hacernos periódicamente la siguiente
pregunta: ¿estamos innovando? |