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¿Cloud Computing
en mi Empresa?
por M. González
Las
tecnologías de Internet a veces se desarrollan a una velocidad
que dificulta dominarlas. Tal es el caso de "Cloud Computing".
La
masificación de los teléfonos celulares inteligentes (smartphones)
ha sido quizá un factor determinante en el desarrollo de nuevos
servicios y modelos de negocio denominados "Cloud Computing"
ofrecidos por los proveedores de servicios en Internet. Los
dispositivos "Tablet" como el Ipad han reforzado
esta tendencia y han propiciado también la aparición de nuevos
tipos de aplicaciones.
Se
trata de aplicaciones ("Apps") que ya no residen
dentro de la infraestructura de TIC (Tecnologías de Información
y Comunicaciones) tradicional de la organización basada en
servidores, datacenters, etc. En muchos casos estas Apps son
sumamente baratas (o gratuitas) y prometen al usuario aumentar
enormemente su productividad.
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Todas
estas aplicaciones tienen algo en común: se instalan
en el teléfono celular o tablet del usuario y requieren
conexión a Internet para aprovechar al máximo todas
sus funciones. Por esta razón se habla del "Cómputo
en la Nube" o "Cloud Computing", ya que
nuestras aplicaciones se comunican con algún servidor
cuya ubicación geográfica no es relevante. Lo único
que importa es obtener el servicio.
Dado
que pueden ser gratuitas y se instalan en un dispositivo
sobre el que la organización a veces no tiene control,
es muy fácil que los usuarios las "descubran"
y decidan empezar a utilizarlas sin el visto bueno de
la organización. Se habla incluso de la "masificación"
("consumerization" en inglés) de las Tecnologías
de Información que tradicionalmente se usaban sólo en
la oficina. |
Esto
puede llegar al extremo de que información confidencial de
la organización se aloje en servidores operados por un proveedor
de servicios que no tenga ningun compromiso con la organización.
Puede hasta residir en un país distinto, corriéndose el riesgo
de que el proveedor no se haga responsable de proteger adecuadamente
la información y sin poder aplicar fácilmente penalizaciones
legales o comerciales. En muchos casos los servicios gratuitos
se ofrecen sin garantía alguna para el usuario.
Incluso
si el proveedor ofrece algún servicio de pago con garantías,
esto podría no ser suficiente ya que el proveedor podría
no estar plenamente establecido todavía y sus modelos de negocio
podrían no sobrevivir en el largo plazo, corriendo el riesgo
de que desaparezcan: el servicio, el proveedor y ¡nuestra
información!
Peor
aún: podrían existir aplicaciones engañosas que, bajo la promesa
de brindar un servicio gratuito, obtengan acceso a todos los
datos del usuario dentro de su dispositivo con la finalidad
de sustraer dicha información.
Todavía
más sencillo: si un usuario pierde su celular, la persona
que lo halle tendrá acceso a toda la información que se encuentre
ahí.
Para
complicar más las cosas, generalmente se trata de usuarios
con perfil directivo y con acceso a información sensible,
quienes son los primeros en contar con estos "gadgets"
y son los primeros en entusiasmarse con servicios que no están
plenamente probados.
Ante
esta situación, la Dirección de TIC puede caer en la tentación
de emitir políticas que prohiban el uso de cualquier servicio
no explícitamente autorizado. Sin embargo, tomar una medida
tan drástica tendría el efecto de asfixiar la Innovación Tecnológica
e incluso podría fomentar que algunos usuarios decidan empezar
a ignorar las políticas de TIC de la organización por considerarlas
demasiado rígidas y hasta anticuadas.
Cloud
Computing ha llegado para quedarse. No puede ignorarse el
efecto benéfico sobre la productividad del usuario cuando
se aplican correctamente estas herramientas.
Es,
por lo tanto, el momento de asumir las riendas de la Innovación
Tecnológica y proponer a los usuarios tecnologías adecuadamente
evaluadas, y con niveles de riesgo aceptables para nuestra
organización. La Dirección de TIC debe ser la primera en evaluar
los proveedores de Cloud Computing y emitir políticas y recomendaciones
de uso para los usuarios, así como prepararse para brindar
capacitación y soporte de las mismas.
Una
administración tecnológica preactiva siempre tendrá como efecto
minimizar las consecuencias negativas del uso incorrecto de
las TIC.
M.A.
González
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